Alhambra, Generalife y Albaicín de Granada
Situados en dos colinas adyacentes, el Albaicín y la Alhambra forman el núcleo medieval de Granada que domina la ciudad moderna. En la parte este de la fortaleza y residencia real de la Alhambra se hallan los maravillosos jardines del Generalife, casa de campo de los emires que dominaron esta parte de España en los siglos XIII y XV. El barrio del Albaicín conserva un rico conjunto de construcciones hispanomusulmanas armoniosamente fusionadas con la arquitectura tradicional andaluza.
La Alhambra es en la actualidad la única ciudad palatina conservada del Islam medieval, gracias a su uso continuado en el tiempo. Sus valores representan el mejor ejemplo existente del arte nazarí, tanto en su arquitectura como en sus cualidades decorativas, por lo que constituye un testimonio excepcional de la España musulmana en la Edad Media, aportando datos fundamentales tanto de la civilización, ya desaparecida, como del tipo de construcción característico de un período significativo de la historia humana.
El Generalife, construido entre los siglos XIII y XIV, fue el sitio utilizado por los sultanes nazaríes como lugar de reposo. Era una hacienda ideal para la explotación agrícola y el descanso, con un núcleo de edificación residencial y una vasta extensión de terreno de cultivo y pasto, compartimentada en paratas o bancales mediante cuatro grandes huertas, aprovechando sus perfiles orográficos. Fue concebido como villa rural, donde se integran patios, huertos, edificaciones y jardines ornamentales contemporáneos.
El barrio del Albaicín conserva tanto la fisonomía urbana original como diversas construcciones medievales armoniosamente fusionadas con la arquitectura tradicional mediterránea. Se mantienen restos de la muralla medieval así como de los diferentes accesos como la puerta Elvira o algún palacete almohade. El Albaicín fue corte de la dinastía Zirí en el siglo XI y se considera el último reducto musulmán antes de su expulsión de Granada.

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